Juventudes Socialistas de Cantabria hacen pública la vergüenza ajena que sufren al ver cómo buscan votos el Presidente de Cantabria, Ignacio Diego, y el ex-Presidente, Miguel Ángel Revilla.
Por un lado, el líder de los regionalistas y candidato al Congreso de los Diputados, Miguel Ángel Revilla, sigue utilizando el populismo como forma de hacer demagogia barata, a la vez que intenta arañar el voto de los incautos, ofreciendo grandes reuniones y grandes comidas aunque, eso sí, en una Comunidad Autónoma vecina, dejando ver a las claras qué tipo de regionalismo es el que defiende.
Por otro, tenemos la contestación del actual Presidente de Cantabria, Ignacio Diego, que sale a contestarle con faltas de respeto absolutas, cosa que ya utilizó durante toda la campaña electoral de las pasadas elecciones autonómicas y, por si fuera poco, se atreve a proponerle a Fraga como espejo en el que mirarse.
Nada más y nada menos que un vestigio del régimen franquista, reciclado por un partido que el mismo fundó y en el que parece querer perpetuarse en un cargo público hasta el momento de su muerte, como en la época medieval.
Miembros de JSC opinan que: “Desde Juventudes Socialistas nos quedamos atónitos ante los representantes políticos que tenemos (Diego), y ante los que hemos tenido y pretenden volver a ser (Revilla). No entendemos cómo unos personajes públicos pueden hacer semejantes apariciones en los medios y obtener la confianza del electorado”.
Los jóvenes socialistas afirmaron echar de menos las propuestas tanto de uno como de otro, ya que el Presidente aún no ha propuesto nada que no sea eliminar cualquier vestigio socialista y el ex-Presidente sigue enrocado en la petición del AVE, una infraestructura que, debido a nuestra orografía, nunca podrá ser
prioritaria y que, además, pocos ciudadanos podrán permitirse utilizar.
“Tanto PP como PRC están dejando ver a las claras que no pretenden los mejor para la ciudadanía, sino conseguir unos buenos resultados electorales, y para ello van a utilizar cualquier método posible. Los regionalistas van a llevar una estrategia demagógica, con un tema recurrente, y que ellos mismos saben que
no podrá efectuarse por el momento, por mucho que gesticulen y realicen salidas de tono. Los populares, por su parte, no van a permitir que ningún proyecto socialista se lleve a cabo, por mucho que pueda beneficiar a la ciudadanía. De hecho, ya están intentando suprimir leyes como la del aborto o la del matrimonio homosexual porque no se ajusta a su patrón moral”.
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